Aunque todos los proyectos que realizamos en el taller tienen un encanto y una luz especial (que voy a decir yo…), este que os enseño hoy es de esos que, por unas cosas o por otras, no se olvida fácilmente.
Y es que el libro de firmas de Daniel y Noelia llegó en un momento personal de mucho estrés: Encargos, eventos y una mudanza!! Y al mismo tiempo, unas ganas infinitas de realizar un encargo tan personal y bonito. Y es que, no me canso de decirlo, para nosotras es un grandísimo honor que nos escriba una futura novia para encargarnos el libro de firmas de su boda.

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Porque cuando una novia llega hasta nuestra web o a nuestro facebook, ya está cansada de ver páginas y páginas con libros de firmas para boda ¡hay miles! Pero ella lo que busca es “El libro”, el que no va a encontrar en ninguna página, el que ni siquiera nosotras seríamos capaces de repetir, por eso, la responsabilidad que adquirimos cuando nos escribe confirmándonos que quiere uno de nuestros libros, es enorme.

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Así, este libro tiene un significado muy especial para mi, porque ¡¡estuvo en mi mente semanas!! Y no sólo en mi mente, también en mi escritorio, en la estantería,  en las cajas de la mudanza… Y Noelia con una paciencia infinita, respondiendome cada vez que le escribía y le enviaba fotos, que todo muy bien, que adelante… Y así, poquito a poco, entre otros tantos libros de comuniones y bautizos, tenía esta pequeña joya por pulir, siempre presente… Finalmente, el libro y yo nos mudamos, y en cuanto despejé la casa, lo terminé y lo envíe.

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Pero es que lo peor estaba por llegar, porque después de todo el cuidado que habíamos tenido durante la mudanza en que el libro no se manchase, ni se dañase, cuando le llegó a Noelia, ¡se había roto la bici de la portada! Aunque estas cosas pueden pasar, siempre esperas que nunca te pasen a ti, porque es un trabajo al que le has puesto todo el cuidado y cariño, y esperas que  llegue a destino, cuanto menos, perfecto.

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Suerte que dimos con la novia más comprensiva del mundo (y esto es algo que agradecemos enormemente) y no tuvo ningún problema con la solución planteada: ¡Le enviamos 2 bicis más, una para reemplazar a la “averiada” y otra de repuesto!

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Y esta es la historia de este encargo tan especial, que esperamos ¡acompañe a la feliz pareja como mínimo durante 60 años! Y a vosotras/os, desearos, como siempre, una ¡muuy feliz semana!

¡1 abrazo!